En dicha época, el juego representaba aquella parte de la actividad total donde se participaba por simple diversión y espontaneidad.
La evolución humana tuvo su origen con el movimiento. En la sociedad primitiva, obviamente no existía un programa de educación física y deportes. No obstante, el desarrollo del Homo sapiens dependía grandemente de la acción de sus músculos esqueléticos.
Por lo tanto, es posible que la actividad física primitiva estuviera relacionada en sus inicios con actividades de sobrevivencia, tales como la búsqueda continua de alimento, vestimenta, albergue, protección de un ambiente hostil y la propagación de las especies.
La educación ofrecida a los varones jóvenes se concentraba en la educación física, puesto que esto ayudaba al desarrollo de la fortaleza y a ser más hábiles en términos motores.
Las necesidades fisiológicas fundamentales del ser humano primitivo (Ej. el hambre) lo obligaba a ejecutar regularmente una variedad actividades físicas o destrezas de supervivencia, tales como la habilidad para defenderse por sí solo y a otros; el desarrollo de destrezas requeridas para la búsqueda de alimentos (Ej. lanzar, pescar, trepar, nadar, correr, cazar ); habilidades para conseguir ropa y encontrar albergue y las destrezas necesarias para vivir como un individuo en el mundo.
Podemos, entonces, inferir que los padres primitivos fueron los primeros maestros de educación física. Por ejemplo, el padre adiestraba a sus hijos en el uso del arco y la flecha, cómo trepar árboles, el empleo de sus extremidades para correr y nadar, entre otras destrezas.
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